Por qué no brotan las semillas: tres errores principales de los hortelanos según un experto
Foto: de fuentes abiertas
Tres razones por las que las semillas no germinan
El comienzo de la temporada de siembra siempre va acompañado de ilusión por la futura cosecha, y a menudo ocurre que los cultivos sembrados no dan los brotes esperados.
Para evitar que esto ocurra, los expertos identifican tres factores clave que influyen directamente en la germinación de las semillas y la calidad de las futuras plántulas.
1. Calidad de las semillas
La primera razón, y la más importante, es la mala calidad de las semillas. Las semillas pueden fallar si se han cosechado de forma incorrecta, se han almacenado en condiciones inadecuadas o no se han sometido al tratamiento necesario antes de la siembra. También es muy importante vigilar las fechas de caducidad, ya que cada cultivo tiene su propia vida biológica.
Por ejemplo, las semillas de pepino y de tomate tienen una vida útil completamente diferente, durante la cual conservan un alto porcentaje de germinación. Antes de empezar, compruebe siempre individualmente la fecha de producción que figura en el envase.
2. Deficiencia o exceso de humedad
La humedad es el desencadenante de la vida dentro de la semilla. Cada semilla contiene una proteína que necesita absorber agua e hincharse. Cuando la proteína aumenta varias veces de tamaño, la cáscara se abre y aparece un germen. Si no hay suficiente humedad, este proceso se detiene.
Consejo importante, antes de que aparezcan los primeros brotes, debes controlar la tierra a diario: debe estar muy húmeda (casi mojada). Sin embargo, en cuanto aparezcan los primeros «bucles» de plántulas, la cantidad de riego debe reducirse drásticamente para proteger a las plantas jóvenes de las enfermedades.
3. modo temperatura
La tercera causa de fracaso es la violación del régimen de temperatura del suelo. Para cada cultivo existe el llamado mejor corredor de temperatura.
Es un error pensar que cuanto más alta sea la temperatura, mejor, porque el calor excesivo es tan perjudicial como el frío. Es importante medir la temperatura del suelo y no la del aire que lo rodea. Por ejemplo, si siembras tomates en un suelo con una temperatura de unos 10 grados, los primeros brotes no aparecerán hasta el vigésimo día y el proceso durará un mes. El resultado serán plántulas desiguales y débiles.
Seguir estas tres sencillas reglas -elegir semillas de calidad, controlar la humedad y mantener una temperatura óptima- garantizará unos brotes amistosos y unas plántulas fuertes.