Renunciar a los objetivos ayuda a las personas a ser más felices: por qué es así
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Resulta que abandonar un objetivo te da la oportunidad de reevaluar tus prioridades y encontrar nuevas oportunidades
A veces, abandonar un objetivo puede ser más saludable para la salud mental que esforzarse por conseguirlo. Un metaanálisis a gran escala demuestra que «dejar ir» a tiempo un objetivo reduce el estrés, la ansiedad y aumenta la satisfacción vital al crear espacio para nuevos objetivos. Así lo afirma la doctora Maria Dollard en un artículo publicado en Nature.
Investigadores de Dinamarca, Francia, Bélgica, Reino Unido, Estados Unidos y Australia se han unido para investigar los efectos psicológicos del abandono de objetivos y el ajuste flexible de objetivos.
La trampa del «éxito rotundo
En la sociedad actual, la perseverancia suele considerarse la principal clave del éxito. Los empresarios valoran a los empleados «resistentes», la literatura motivacional anima a «no rendirse nunca» y la cultura popular romantiza a los héroes que van a por el objetivo a pesar de cualquier obstáculo.
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Las personas no siempre evalúan de forma realista sus recursos -emocionales, físicos y financieros- y a menudo se fijan metas que no se ajustan a sus capacidades. Las circunstancias pueden cambiar y el objetivo se vuelve inalcanzable o pierde valor. En esos casos, abandonar o adaptar el objetivo puede ser más racional y beneficioso para la psique.
Cabe destacar que el abandono de un objetivo no siempre es un signo de debilidad. Es una decisión situacional relacionada con circunstancias específicas, no un rasgo del carácter. Además, abandonar un objetivo y cambiar a otro a veces requiere incluso más valor que seguir luchando contra barreras inalcanzables.
Un enfoque científico del abandono de objetivos
Un equipo de investigadores internacionales realizó un metaanálisis de 235 estudios, que abarcaban más de 1.400 relaciones entre la negación o el logro de objetivos y el bienestar psicológico de los participantes.
El abandono de objetivos se produce cuando uno abandona conscientemente un objetivo tanto a nivel cognitivo (pensamientos) como conductual (acciones). De lo contrario, uno puede seguir actuando formalmente sin ni siquiera esforzarse por conseguir un resultado.
Es más probable que las personas abandonen objetivos si:
- reciben críticas sobre la idoneidad de sus acciones;
- sentirse amenazado o en peligro;
- se encuentran en una «crisis de actividad» cuando no está claro qué hacer a continuación.
También se ha descubierto que es más fácil abandonar los objetivos impuestos externamente que los que están estrechamente relacionados con la autoidentidad de una persona.
Beneficios psicológicos del abandono de objetivos
Los resultados del metaanálisis mostraron lo siguiente: quienes renunciaron a objetivos inalcanzables presentaban niveles más bajos de estrés, ansiedad y depresión. La persistencia ciega, por el contrario, empeoraba la salud mental. El fracaso constante y el derroche de recursos son debilitantes, y el abandono de objetivos funciona como una «red de seguridad psicológica».
Abandonar un objetivo inalcanzable permite reevaluar de forma realista la relación recursos-coste y crear planes más factibles. Reduce el riesgo de agotamiento emocional y abre espacio para nuevos objetivos, mejorando el bienestar psicológico general.
Retorno y transformación de objetivos
El reenganche a la meta se produce cuando un individuo elige una nueva meta, una versión simplificada de una meta anterior o encuentra formas alternativas de alcanzar una meta previamente concebida tras su rechazo.
El proceso de reenganche requiere importantes recursos cognitivos y emocionales, por lo que las personas con alta autoconfianza, autonomía y optimismo son propensas a él. Los análisis han demostrado que estas personas presentan niveles más bajos de estrés, depresión y ansiedad, así como niveles más altos de crecimiento personal, autoaceptación y emociones positivas.
Flexibilidad para ajustar los objetivos
La capacidad de adaptar los propios planes a los recursos y circunstancias reales está asociada a un mayor bienestar mental, social y físico, a un sentido de la vida y a emociones positivas.
Las personas capaces de cambiar de objetivos con flexibilidad tienen menos probabilidades de sufrir ansiedad y depresión, mantienen el equilibrio emocional y son capaces de explorar distintas opciones para el futuro. La interacción entre flexibilidad y salud mental es bidireccional: un buen bienestar mental favorece la adaptación de objetivos, y la adaptación oportuna crea nuevas oportunidades de desarrollo.
El Plan B como superpotencia
Abandonar un objetivo difícil de alcanzar no garantiza la felicidad instantánea, pero evita el agotamiento mental y la frustración constante. Establecer objetivos realistas para sustituir a los antiguos reduce los niveles de estrés al tiempo que aumenta la satisfacción vital.
En el mundo actual, la flexibilidad en la persecución de objetivos no es un signo de debilidad, sino una auténtica fortaleza. Te permite mantener la motivación, evitar el agotamiento emocional y encontrar nuevas formas de conseguir lo que quieres.
La próxima vez que un objetivo parezca inalcanzable, vale la pena recordar al zorro de la fábula de Esopo: quizá las «uvas» no merezcan el esfuerzo.