El error del «vaso sucio»: lo que realmente esconden tus peleas por nada
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Cuando la tensión emocional alcanza su punto álgido, cualquier pequeña cosa puede ser un desencadenante
Los conflictos en la pareja a menudo parecen repentinos e infundados, pero detrás de cada vaso sin fondo suele haber meses de agravios tácitos. Cuando la tensión emocional alcanza su punto álgido, cualquier nimiedad puede ser un detonante que amenace con destruir instantáneamente la confianza entre los miembros de la pareja. Natalia Garina, licenciada en Psicología y psicoterapeuta, explicó a RBC-Ucrania las verdaderas causas de las disputas en las relaciones y cómo hablar de temas delicados sin herir los sentimientos.
Lo que hay detrás del enfado por nada
Según un psicólogo, rara vez nos peleamos con nuestros seres queridos por las pequeñas cosas reales. Los platos sin fregar, un tono áspero o un mensaje olvidado son sólo una excusa que esconde un problema mucho mayor.
«En las familias y las parejas, las peleas suelen surgir cuando se acumulan tensiones, necesidades no expresadas y emociones a las que no se ha dado espacio durante mucho tiempo», explica Natalia Garina.
Cómo se desarrolla la «bomba» de un conflicto:
Acumulación. Toleras durante mucho tiempo, silencias las ofensas y te adaptas a tu pareja. Exteriormente todo parece tranquilo, pero la presión interna va en aumento.
Disparador.Esa única taza sin lavar se convierte en la gota que colma el vaso. Tu reacción parece excesiva porque no estás reaccionando a los platos, sino a todas tus experiencias pasadas acumuladas.
Escalada.La conversación deriva instantáneamente en generalizaciones del tipo «tú siempre» o «tú nunca». En este punto, desaparece la oportunidad de escuchar al otro.
Defensa. En lugar de dialogar, los interlocutores empiezan a utilizar acusaciones, descalificaciones o un silencio opresivo.
Cómo evitar que una relación se desmorone
Los conflictos son inevitables, pero pueden ser una herramienta para estrechar lazos si aprendes a pelear de forma respetuosa con el medio ambiente. Un psicólogo recomienda:
Hablar de sentimientos
Utiliza un lenguaje en primera persona («siento», «me importa») en lugar de evaluar la personalidad de tu interlocutor.
Una situación – una conversación
No saques a relucir todo el «archivo» de errores del pasado. Habla sólo de lo que ha ocurrido ahora.
Escucha para comprender
La finalidad del conflicto en las relaciones íntimas no es ganarse a la persona amada, sino mantener el contacto.
Pausa
Si sientes que tus emociones están a flor de piel, aplaza la conversación. Retomar el diálogo más tarde será mucho más productivo.
«Es la forma en que las personas discuten lo que determina si estos conflictos se vuelven destructivos o ayudan a comprenderse mejor y a reforzar el vínculo», concluye Natalia Garina.